El metro de Copenhague nos saca una sonrisa con su última campaña publicitaria.

El metro es una bonita caja de sorpresas. Transporte público con más de cien años de antiguedad, por ejemplo el de Madrid este año cumple 100, y que pocas personas no lo habrán «tomado» alguna vez. En muchas ciudades europeas y de otros continentes, el metro es como un monumento más que no puedes dejar de visitar, pero lo que es innegable es lo variopinto que puede llegar a ser.

En el metro se cuelan carteristas, gente que no respeta al de enfrente, agresiones, mezcla de olores corporales, apretones y roces, gente trasnochada, y así podríamos seguir la lista hasta con más de 100 variedades. Y todo ello entre gente normal que lo único que quiere es moverse de un sitio a otro.

Y en esto mismo habrán pensado desde el metro de Copenhague para publicitar y comunicar su última campaña, en la que con mucho humor, muestran escenas tan cotidianas de un metro, que podría ser el de cualquier ciudad. Eso sí, Copenhague te vende que pese a la situación nada agradable, por lo menos ellos hacen que el trayecto sea lo mas corto posible, ofreciendo una velocidad elevada en su transporte y reduciendo así los tiempos entre cada estación.

Dos vídeos de la campaña que no tienen desperdicio. Y si no te ríes con ellos, es que quizás jamás has «tomado» el metro y no sabes de lo que te hablan:

Cerveza especialmente lupulada + Diseño 10 = San Miguel MANILA

Hoy en día, cualquier marca de cerveza puede utilizar esta ecuación para sacar su propio producto. Solo es cuestión de un trabajo especial con lúpulos y aromas, una gran campaña de imagen, diseño y marketing, y ya tenemos producto. Es alucinante el momento que vive el sector cervecero con toda la eclosión de las nuevas cervezas artesanas, y con las marcas tradicionales subiéndose al carro de ofertar variedades elaboradas de mil maneras. Hace años pedir una cerveza en el bar era de lo más sencillo, bastaba levantar la mano y gritarle al camarero «una caña por aquí», pero hoy en día para pedir una cerveza hay que madrugar y ver toda la oferta y variedades que el mercado nos brinda.

En fin que, me desvío de lo mio, y no seré yo quien analice la nueva San Miguel MANILA a nivel olfativo o de sabor, pero no quiero pasar por alto la oportunidad de aplaudir y dar la enhorabuena a San Miguel por la apuesta gráfica y creativa con la que ha dotado a su nueva cerveza.

San Miguel Manila viene a ser una maquina de regreso al pasado, para llegar al origen de la marca: Filipinas 1890. Casi 130 años de historia dan para mucho, y es esa experiencia la que les ha llevado a crear esta nueva cerveza bajo una cuidada selección de lúpulos aromáticos, malta pilsen y levaduras con aromas afrutados.

El target a conseguir ha servido de guía para marcar los valores de la nueva marca. Valores como la cercanía, la exploración, lo diferente, lo exótico, el atrevimiento o lo sorprendente. Ya lo dice muy bien uno de sus claim utilizados en las gráficas «Lo Mismo de Nunca» [chapeau].

El diseño y la creatividad principal, tanto a nivel de packaging como de gráfica publicitaria, gira en torno a una misma imagen que nos traslada a los mercados flotantes que hay en Manila, donde el intercambio de mercancías, conocimientos y experiencias es algo cotidiano. El cromatismo de la etiqueta en blanco y negro nos ayuda más si cabe a realizar ese viaje en el tiempo, y aportar una dosis mayor de realismo. Entre tanta escala de grises destacan con fuerza los trazos dorados en ciertas zonas, que ayuda a posicionar la cerveza en un segmento «premium».

Un resultado en su conjunto de 10 y con una gran personalidad. No es de extrañar por ello que sus creadores, los chicos de la agencia de branding summa:, hayan conseguido con este trabajo el premio Best Awards Oro 2018 en la categoría de packaging. Enhorabuena por el magnífico trabajo realizado, y por ayudar a seguir marcando el camino de que hoy en día sin un diseño atractivo, lógico y coherente no se puede salir de casa.